CAMBIO DE FASE
por somontano 2003

"La práctica genera cultura" podría ser una máxima que
explicaría ciertos desesperados "manotazos de ahogado" por parte de
algunas organizaciones relacionadas con el lucro a través del software,
de la música y el video, y que últimamente están empezando a
atacar frontalmente a los usuarios de P2P españoles.
Ciertamente, la tecnología actual (de fácil acceso en los países
"primermundistas") está empezando a poner nervioso a más
de un ejecutivo corporativo, y no solamente de las empresas "dañadas" por
los intercambios P2P.
Reflexionando sobre la máxima de partida de este artículo, vemos
que desde que nació internet, fue acompañada su evolución
desde el primer momento por una "cultura" o "contracultura" que en su
manifestación más actual toma la forma del "libre compartir"
(léase p2p, o ciertos programas Open Source). Y acá llegamos a
uno de los meollos de la cuestión:
la economía capitalista,
basada desde su origen en la premisa del "yo egoísta", tiembla cada vez que
aparece gente generosa que quiere dar sin recibir.
Efectivamente, al llegar a este punto, el dar sin recibir es el acto más
"extremista" que podemos dar para destruir el capitalismo. Es una "subversión" mental, un acto salvajemente humano que, a la par de
convertirnos en mejores personas, crea cultura, relaciones humanas, y por tanto
se expande continuamente. Parafraseando a Orwell, se trataría de un
"crimental" :)
Como ejemplo de esto, valga el desarrollo de Linux, o el de los varios programas
de intercambio P2P. Todo código abierto. Todo una libre decisión
de trabajar compartiendo, y por ende construyendo. Y vemos su resultado: un
fenómeno imparable e incombatible.
Por eso tantos tiemblan. Para ellos, esta sinergia creada desinteresadamente
choca de frente con su credo más arraigado. Y les hace perder el control.
Los
intermediarios, aquellos que no otorgan valor al "producto", dejan de valer. Y
por tanto su poder se desvanece, y ya no pueden dictar modas, ni credos, ni
meter miedo a la gente.
Por eso tanta oposición, que seguramente va a ir in crescendo: el
compartir quita clientes y al mismo tiempo genera valores que se estaban
perdiendo pero que forman parte de la esencia humana. Y ya no hay miedo, porque
todo está mas al alcance de la mano, y por tanto nos hace más
libres.
Sería curioso que a raíz de todo este movimiento de masas se
dictaran leyes que penalicen este dar desinteresadamente. Si lo hicieran, y ya
se está intentando, penalizarían el mayor derecho de la persona.
Nuestra libertad más íntima quedaría limitada, y entonces toda
pretensión de "democracia", de "valores occidentales" quedaría
convertida en humo.
Para muestra basta una gota: en muchos barrios de chabolas cada vez que llega
alguien nuevo a vivir, toda la comunidad participa y le ayuda a construirse su
casa. Podemos argumentar que nadie quiere vivir en chabolas, pero ciertamente
es un ejemplo más de que como el "mercado" no precisa gente, la gente se
está dando cuenta de que no precisa "mercado". Se puede vivir sin
él (al
menos de la manera en cómo se plantea hoy en día) y además eso nos da
más libertad y por ende mejora verdaderamente nuestra calidad de vida.
Y de todas maneras se puede establecer un paralelaje entre
Linux en sus
comienzos y las chabolas: cuando Linux comenzó, era una chabola: feo,
poco usable, etc. Pero el esfuerzo mancomunado de muchos hizo que hasta los
gigantes como Microsoft le teman, y que además ni siquiera puedan competir
contra él.
Los frentes en que esta nueva manera de actuar (que no es nueva verdaderamente,
pero que a fuerza de costumbre o desinformación pareciera que si lo
fuera) son varios. Por ejemplo, luego del desastre económico argentino,
muchos empleados tomaron las fábricas que sus dueños
habían abandonado para ponerlas a producir nuevamente, pero esta vez
compartiendo el riesgo y las ganancias. Lugares donde la solidaridad funciona
en primer orden, y el "capital humano" (pero sería mucho mejor decir
"valor humano") así empleado está dando sus frutos, ya que muchas
de ellas están funcionando mejor que con el antiguo sistema, y
están comenzando a realizar innovaciones importantes en sus productos. A
un nivel parecido funcionan ciertas empresas informáticas.
Así, aunque no se trate de mundo informático, vemos que todo
forma parte de un signo de los tiempos, de un cambio que debe implicarnos en
todo en lo hagamos.
Por tanto, todo va a ir bien.
Aún debemos seguir luchando, y siempre será así, pero eso nos da
motivos para la alegría. Nunca en la historia de la humanidad hubo la
posibilidad de realizar un "cambio de fase" tal como la Red nos lo propone
ahora.
Lo hacemos ahora todos los días y casi no nos damos cuenta, pero
los efectos ya se comienzan a notar, y cuando se alcance una masa
crítica suficiente, el cambio de fase estará completo, y la
humanidad se habrá sacado de encima un lastre que carga desde hace 200
años.
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